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Imprenta Castillo, de los tipos de plomo a la tecnología digital

David Carmona Castillo afirma que no sabría calcular la cantidad de libros que hemos imprimido desde que comenzamos hace un montón años. A lo que si se atreve, sonriente, es a afirmar que el impresor nunca lee lo que tiene metido en máquinas.

Siempre le preocupa el riesgo de encontrarse con una falta de ortografía cuando ya no tiene remedio…. Sin embargo, afirma David que la parte de su trabajo que más le gusta es la impresión de libros porque los libros perduran en el tiempo mientras que la publicidad es efímera, acaba en la basura.

La historia de esta imprenta, la única que trabaja en Álora en estos momentos, comenzó en Málaga, hace ya más de tres lustros. David recuerda que allí empezamos con una máquina manual y caracteres de plomo, colocando las letras una a una hasta componer todo el texto. Sus primeros trabajos, mientras aprendía de la mano de su padre Emilio, maestro linotipista, fueron pequeños tarjetas y cosas así.

De aquel primer local, cerca del Carlos Haya, se trasladaron a la Avenida Europa y ya empezamos a coger trabajos más grandes y subcontratas. Hace 14 años, la familia se vino a vivir a Álora y, en un local alquilado en la Avenida Cervantes, montaron la imprenta fue entonces cuando hicimos la primera gran inversión en máquinas alemanas Heidelberg para imprimir con técnicas off-set.

Hasta que en el año 2000, durante el Día de Andalucía, que hay que aprovechar las fiestas para esas cosas, se trasladaron al nuevo local, ya en propiedad, de la Avenida Pablo Ruiz Picasso, donde están ahora. Volvimos a invertir en nueva maquinaria de última tecnología porque en este trabajo hay que ponerse al día todo el tiempo para no quedarse obsoleto.

Y es precisamente la última técnica, la tecnología digital, lo que se impone. Afirma David que ahora hay mucha demanda de tiradas cortas y es más rentable para todos, para el cliente y para nosotros, hacerlo en digital; una tecnología que permite imprimir 500 dípticos en sólo dos horas. Por eso tienen que estar siempre a la última